canta, baila, almanízate

Buenos días compañer@s de Vida!

una vez más, la Contra de la Vanguardia dando en el clavo, poniendo las palabras adecuadas en el momento adecuado.

No sirve de nada quejarnos, vivir atemorizados o quedarnos paralizados por el miedo a lo que esté por venir. Lo que esté por venir, vendrá, queramos  o no, y será diferente, seguro, pero no necesariamente diferente es sinónimo de negativo. Es desconocido, eso sí. Pues mejor! Aprendamos de nuestr@s niñ@s… ellos exploran, curiosean… y se encuentran con verdaderas alegrías. Ánimo a tod@s esos niñ@s que llevamos dentro… dejemos que canten y bailen, que paseen, que salten, que rían… ell@s colman de amor nuestra alma. Miedo? Perfecto. Identifiquémoslo, sintámoslo y luego….. bailémoslo! Ahora ya estamos listos para dar un paso adelante 😉

Compartiendo y viviendo… os dejo con la entrevista;

Dietrich Grönemeyer, catedrático, médico y padre de la microterapia

Victor-M Amela, Ima Sanchís, Lluís Amiguet

“Disfruta de la vida, es más tarde de lo que crees”

28/11/2012 – 00:00

"Disfruta de la vida, es más tarde de lo que crees"

        Ima Sanchís    

Médicos de futuro

Interrumpe a menudo la entrevista preocupado por mi palidez y me hace llegar  desde Alemania unas vitaminas en las que ha escrito “¡Salud!”. Con más médicos  como él la gente sanaría antes y a mitad de coste: harían falta menos medicinas  y quirófanos. Considerado el padre de la microterapia, su especialidad son los  huesos y pequeños tumores: “Entro en el cuerpo con una cámara y opero con  instrumentos de un milímetro. El impacto es mínimo”. Tiene una fundación para  enseñar a los niños hábitos saludables, está recopilando el conocimiento de  todas las medicinas del mundo y ha escrito un libro para reflexionar: Vive con  corazón y alma (Plataforma).

Sólo los peces muertos nadan a favor de  la corriente. O como decía Sten Nadolny: la vida es demasiado  valiosa para que la echemos a perder con una actitud  acomodaticia. Sea bueno, doctor. Deseo romper una  lanza a favor de los individuos autónomos, de los que han alcanzado la mayoría  de edad. Uno ha de encontrar su propia fuerza para seguir su  camino. ¿Y dónde se halla esa fuerza? Tómese tiempo,  no se robe la vida a sí mismo. Nuestro tiempo es limitado, deberíamos  conducirnos amorosamente con el tiempo que nos queda: cantar, jugar,  encontrarnos, reunirnos para comer con los que amamos lejos del  televisor. Es que  nos perdemos en laberintos de  preocupaciones.En Alemania, el 30% sufre dolores  de espalda, en el mundo la diabetes sube de manera estrambótica y también los  infartos en jóvenes de entre 20 y 30 años. Tenemos que empezar a ser más dueños  de nosotros mismos, mejorar nuestra calidad de vida. Pero el  sistema… Nacemos sin prejuicios ni preocupaciones, esa inocencia  es poder, es libertad, y eso es lo que como adultos debemos  recuperar. ¿Cómo lo hace usted? Paseo por el bosque  para calmar mi mente, y me gusta ir a los lugares de culto en los que se canta  colectivamente, esa resonancia de las voces te llena de paz. Me gustaría que los  jóvenes lo experimentaran, recuperaran esa comunión. ¿Qué dice la  ciencia de cantar y bailar? Que los niños que aprenden en movimiento  y cantando tienen niveles de concentración mucho más elevados, retienen más y  durante más tiempo. En Alemania, entre el 30% y el 40% de los niños de entre 3 y  5 años son incapaces de dar tres saltos hacia atrás sin caerse y todos ellos  tienen dificultades para la resta. El equilibrio y las disciplinas abstractas  como las matemáticas están muy relacionados. Todos precisamos  juego y calma. Hagamos lo que hagamos, si lo hacemos sosegadamente y  no dejamos que nada nos distraiga, la experiencia será de eternidad. Y de este  modo conseguimos reunir las fuerzas que necesitamos para vivir. Este es el  misterio del trato con nuestro tiempo. Un paso hacia atrás, dos  hacia delante. Necesitamos más tiempo para pensar en todas las  consecuencias de nuestras decisiones. Hay que reunir fuerzas mediante la  lentitud y avanzar después con decisión. ¿Qué nos vuelve locos,  doctor? Quien no sabe reflexionar corre el peligro de caer enfermo.  Estoy convencido de que parte de lo que llamamos demencia está relacionado con  la necesidad de desconectar, es una respuesta a la sobrecarga de nuestra vida.  Hay que entender que sólo hallamos descanso en nosotros  mismos. ¿El miedo enferma a las personas? ¿Se ha  fijado en que la gente en el ascensor aparta la mirada y clava la vista en el  suelo? Sí, y no sólo en los ascensores. Hay temor al  contacto emocional. El miedo se apodera de nosotros cada día un poco más.  Tememos envejecer, perder los ahorros, que nos despidan, que nos dejen… Y la  angustia se contagia como una epidemia. Hablar de miedo es hablar de  enfermedad. ¿Cómo puedo espantarlo? La cercanía y el  cariño son una terapia que convierte una nada química en un proceso bioquímico.  Hay estudios que revelan que ante situaciones de mucho estrés si alguien te coge  la mano las hormonas del estrés bajan. Los que cultivan relaciones sociales  estrechas son más felices y están más sanos. ¿Y mientras intentas  cultivarlas? Una modificación consciente de la postura corporal  puede ser de gran ayuda: corregir hombros caídos, ensanchar pecho… Y la  movilidad corporal también tiene que ver con la movilidad interior: en eso  consiste la vivacidad. Muévete hasta que te mueras. ¿Qué es  cuidar? Está estrechamente relacionado con escuchar. Según un  estudio, en EE.UU. los pacientes son interrumpidos por el médico tan sólo 18  segundos después de haber comenzado a contarle lo que les  sucede. ¿Si compartes la pena sufres menos? Sí, de la  misma manera que la felicidad compartida nos aporta el doble de  dicha. Hasta que llegan las discusiones. Todos  tendemos a situar nuestro punto de vista por encima de los demás. Hay que  aprender a discutir constructivamente y ser conscientes de que el lenguaje es  limitado (por eso es tan difícil la comunicación); hay que captar al  otro. Y sobre todo disfrutar. Quien no disfruta con  nada se vuelve desagradable. La alegría es un proceso de aprendizaje. Supone  lidiar con el sufrimiento. Tras superar cualquier crisis nos queda un  sentimiento de gratitud por haber conseguido salir adelante, y creo que ahí está  la clave de la alegría y la felicidad. ¿Gratitud después de  sufrir? Para estar sano -decía el médico y filósofo Heinrich  Schipperges- , uno tiene que decir sí a la vida como un todo. Disfruta de la  vida, es más tarde de lo que crees.

 

sonrían, por favor 😉

Cristina

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